Las pruebas de depresión son instrumentos de autoevaluación diseñados para identificar los síntomas depresivos, determinar su gravedad y monitorizar los cambios del estado a lo largo del tiempo. Permiten evaluar los componentes psicológicos, somáticos y conductuales, así como las manifestaciones asociadas, incluyendo la ansiedad y la tensión interna.
Los cuestionarios se basan en enfoques diagnósticos modernos (CIE-10, DSM) y se utilizan para el cribado inicial y el seguimiento longitudinal. Es importante tener en cuenta que los resultados no constituyen un diagnóstico médico y no sustituyen la consulta con un profesional. En caso de síntomas intensos o persistentes, se recomienda acudir a un médico.
La ansiedad y la depresión suelen presentarse juntas en la práctica y pueden reforzarse mutuamente. Si le preocupa más la ansiedad, la tensión constante o el miedo sin motivo aparente, nuestro test de ansiedad también puede ser útil. Si, en cambio, alterna entre períodos de tristeza o pérdida de energía y períodos de energía inusualmente elevada, menor necesidad de sueño o autoestima excesiva, puede ser conveniente completar la evaluación con el Cuestionario de evaluación del espectro bipolar (BSDS).